Es notoria la repetitiva estructura y elección de personajes freaks en los comerciales de cerveza.
Bien daría para hacer un sesudo análisis semiótico o, por lo menos, referido al uso de los estereotipos predilectos del marketing actual vernáculo.
Sin embargo, lejos de querer usar las neuronas en esta ocasión, diré que aunque sea trillado y falto de novedad, el comercial no deja de tener gracia y generar cierta empatía. ¿Quién no tiene a un "imbancable" en su circulo de amigos?
sábado, 29 de agosto de 2009
Imbancable
Etiquetas:
Cerveza,
Comunicación,
Marketing,
Publicidad
viernes, 21 de agosto de 2009
Una vuelta por el Pelourinho
Caminando por las calles de Salvador.
Excursión al Pelourinho, el complejo arquitectónico colonial más importante de América latina, con sus iglesias seculares, herencia de los tiempos de la esclavitud y de la colonización portuguesa en Bahía.
Fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Excursión al Pelourinho, el complejo arquitectónico colonial más importante de América latina, con sus iglesias seculares, herencia de los tiempos de la esclavitud y de la colonización portuguesa en Bahía.
Fue declarado por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Etiquetas:
Brasil,
Pelourinho,
Salvador de Bahía,
Viajes
viernes, 7 de agosto de 2009
40 años de Abbey Road
Etiquetas:
A-notaciones,
Abbey Road,
Beatles,
Música
viernes, 24 de julio de 2009
Salvador de Bahía y Morro de San Pablo
Etiquetas:
Brasil,
Morro de San Pablo,
Salvador de Bahía,
Viajes
viernes, 3 de julio de 2009
Barbijos

Subte Línea A. Viernes a las 13:40.
Sube el vendedor ambulante. Alza la voz para atraer la atención del pasaje. Empieza a describir las virtudes del "maravilloso trompo eléctrico con luces de todos los colores". "Para regalar a los chicos, para entretenerlos en las vacaciones", vocifera fuerte y convencido. Los pasajeros no se cautivan con el exagerado relato.
A medida que el vagón se va poblando de gente, algunas bufandas empiezan a cubrir bocas y narices. Entra un pibe de 25, con un pañuelo al estilo "Butch Cassidy" antes de asaltar un banco del Lejano Oeste. Una chica rubia recostada sobre una de las ventanillas se cubre la cara y escudriña de arriba a abajo a cada uno que ingresa. Miradas de detective, observaciones casi de psicoanalista.
El vendedor se da por vencido ante la desatención lograda ante los presentes. A nadie eclipsó el chirimbolo que daba vueltas frenéticamente prendiendo y apagando lucecitas multicolores. El comerciante peregrino baja.
Próxima parada: Plaza Miserere. Se abren las puertas. La gente se empieza a amuchar. La cercanía es inminente y hasta parece lacerante. Más miradas. Una señora se sube más la bufanda. Otra saca un pañuelo. La chica rubia se pone nerviosa cuando el de traje gris amaga con lanzar una tos disimulada.
Y entonces sube él. Con la cara tapada. De blanco. Tiene los ojos movedizos y atentos al mínimo gesto o seña.
"Barbijos, barbijos. A 5 pesos el barbijo doble capa", entona en voz alta y clara.
Lleva en sus manos 6 cajas marrones. Apenas empieza a meterse por el medio del vagón lo llama la señora de la bufanda. Y compra uno. Sigue. Y lo llama otro. Y otro.
Da vueltas la cabeza y mira a los ojos a todos los que exhiben su cara desnuda con un gesto de Mesías, de salvador. El sentido de la oportunidad lo absuelve. Se jacta en silencio de su producto y de su momento: mejor que vendedor de paraguas en pleno temporal, piensa.
En resumen: vendió más que el de los trompos eléctricos multicolores. Más de 5 en ese vagón. Las puertas se abrieron y bajó. El de traje gris movía la nariz anunciando el prólogo de un estornudo-tsunami que lo crucificaría ante el pasaje. Se lo aguantó como un buen varón. No quería pasar por un terrorista bactereológico.
Sube el vendedor ambulante. Alza la voz para atraer la atención del pasaje. Empieza a describir las virtudes del "maravilloso trompo eléctrico con luces de todos los colores". "Para regalar a los chicos, para entretenerlos en las vacaciones", vocifera fuerte y convencido. Los pasajeros no se cautivan con el exagerado relato.
A medida que el vagón se va poblando de gente, algunas bufandas empiezan a cubrir bocas y narices. Entra un pibe de 25, con un pañuelo al estilo "Butch Cassidy" antes de asaltar un banco del Lejano Oeste. Una chica rubia recostada sobre una de las ventanillas se cubre la cara y escudriña de arriba a abajo a cada uno que ingresa. Miradas de detective, observaciones casi de psicoanalista.
El vendedor se da por vencido ante la desatención lograda ante los presentes. A nadie eclipsó el chirimbolo que daba vueltas frenéticamente prendiendo y apagando lucecitas multicolores. El comerciante peregrino baja.
Próxima parada: Plaza Miserere. Se abren las puertas. La gente se empieza a amuchar. La cercanía es inminente y hasta parece lacerante. Más miradas. Una señora se sube más la bufanda. Otra saca un pañuelo. La chica rubia se pone nerviosa cuando el de traje gris amaga con lanzar una tos disimulada.
Y entonces sube él. Con la cara tapada. De blanco. Tiene los ojos movedizos y atentos al mínimo gesto o seña.
"Barbijos, barbijos. A 5 pesos el barbijo doble capa", entona en voz alta y clara.
Lleva en sus manos 6 cajas marrones. Apenas empieza a meterse por el medio del vagón lo llama la señora de la bufanda. Y compra uno. Sigue. Y lo llama otro. Y otro.
Da vueltas la cabeza y mira a los ojos a todos los que exhiben su cara desnuda con un gesto de Mesías, de salvador. El sentido de la oportunidad lo absuelve. Se jacta en silencio de su producto y de su momento: mejor que vendedor de paraguas en pleno temporal, piensa.
En resumen: vendió más que el de los trompos eléctricos multicolores. Más de 5 en ese vagón. Las puertas se abrieron y bajó. El de traje gris movía la nariz anunciando el prólogo de un estornudo-tsunami que lo crucificaría ante el pasaje. Se lo aguantó como un buen varón. No quería pasar por un terrorista bactereológico.
Etiquetas:
A-notaciones,
Viajes
miércoles, 10 de junio de 2009
El pintor de delirios
La Secretaria de Cultura y Educación de Rosario junto con la Editorial Municipal de esa ciudad presentarán el próximo martes 16 de junio a las 18:00 los libros ganadores del Concurso de Relato "Ciudad de Rosario 2008".Entre esos libros se encuentra "El pintor de delirios", de Federico Ferroggiaro, excelente escritor y amigo.
Después de haberlo leído en A4word millones de veces, de haber compartido críticas y alientos durante más de 20 años, de soñar con que alguna vez se daría, es una inmensa alegría ver que los escritos de mi amigohermano tengan forma de libro y olor a imprenta. Y que ese libro haya surgido de la elección de un jurado que reconoció su capacidad y su fina pluma.
Acá hay un cuento para los que no lo conocen.
Etiquetas:
A-notaciones,
cuentos,
Lanzamientos,
Libros
domingo, 15 de marzo de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

